La escuela y la familia son dos
instituciones necesarias e imprescindibles para el desarrollo de los niños y
las niñas. Actualmente se está denunciando en distintos medios que las familias
están delegando su función como educadora en la escuela, lo que está provocando
un colapso y una sensación de estrés en el profesorado. La escuela no puede ser
la única institución educadora, y es más, no puede suplir la educación que se
otorga desde la familia.
La familia es quien se encarga de dar
la educación que permitirá a los niños y niñas incluirse dentro de una
sociedad, ya que aprenderán las conductas aceptadas, las normas, así como
recibirán una educación emocional muy importante para su correcto desarrollo.
Por ello, se necesitan modelos
educativos que promuevan la participación e involucración de las familias
dentro de la vida de los centros educativos. En este artículo vamos a hablar de
la Pedagogía Sistémica, ya que se trata de una teoría, que
tiene como finalidad la confluencia de los tres elementos: escuela, familia y
alumnos.
Las características
fundamentales de este modelo son:
· Autenticidad: la autenticidad
tiene que ver con reconocer quién eres y actuar consecuentemente con ello. La
fuerza se logra cuando se es leal a la esencia como persona. El alumnado de los
centros educativos son personas las cuales poseen potencialidades, anhelos,
únicos.
· Mirada Sistémica: se trata del
reconocimiento del alumnado como parte de un sistema familiar, prioritario a
cualquier otro sistema. La escuela debe entenderse como un sistema donde
interrelacionan las partes. Cada persona necesita saber cuál es su lugar y
actuar y relacionarse desde dicho lugar. En coherencia, todo el grupo de
profesionales precisa conocer que se trabaja con los padres y madres del
alumnado y agradecer que los padres y madres confíen en el centro educativo
como agente educacional.
· Dar y tomar: las familias y
escuelas son quienes comparte conocimiento, afecto, herramientas educativas,
valores aprendiendo el alumnado a ocupar el lugar que le corresponde.
· Incertidumbre: se trata de la
capacidad de aceptar que la vida cambia y todo muere, por ello se precisa
aprender y adaptarnos a los cambio, con el objetivo de seguir siendo quienes
somos y ocupando el lugar correspondiente.
· Responsabilidad: se trata de la
competencia de aceptar las consecuencias de nuestros actos.
· Alegría del maestro:
se trata de la figura intermedia entre el alumnado y el aprendizaje.
Como comentábamos su metodología es
abierta hacia la comunidad, en concreto hacia las familias, de esta forma se da
una respuesta real a las necesidades del alumnado, por ello una de las
principales ventajas de la pedagogía sistémica es la inclusión.
Para poder implantar esta metodología
en el centro educativo, se necesita de profesionales de la educación que estén
dispuestos a atender a la diversidad del alumnado, sus necesidades y
particularidades, teniendo en cuenta el contexto específico en que el alumno/a
se desenvuelve. Así como deben trabajar en crear vínculos tanto con el alumnado
como con sus familias. Distintos profesionales de la educación han
desarrollado el proyecto conocido como “Redes de apoyo”. En el
proyecto “Redes de apoyo” se establece la importancia de que los familiares
desarrollen un vínculo estrecho de comunicación con el alumnado, que facilite y
mejore la formación de los mismos.
Los objetivos que defiende
este proyecto son:
· Hacer reflexionar
tanto por parte de las familias como de los estudiantes de la importancia de
fomentar la educación entre ambos.
· Concienciar de que
las familias son una institución fundamental en la vida de sus hijos e hijas.
· Otorgar la
importancia que poseen tanto la familia como la escuela como redes de apoyo.
En definitiva,
la pedagogía sistémica es una metodología muy necesaria
de implantar en los centros educativos, ya que se debe fomentar la relación
entre las familias y las escuelas para poder responder realmente a las
necesidades del alumnado.

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