Cuando hablamos de
Programación Neuro-lingüística (PNL) todo el mundo evoca el modo de funcionar
de un ordenador: a partir de los datos que introducimos y del programa con el
que trabajemos, la máquina procesa, almacena y actualiza la información cada
vez que lo requerimos. En nuestro caso los datos introducidos serían las
informaciones sensoriales que recibimos continuamente del exterior: todo lo que
vemos, oímos, degustamos, sentimos, etc. es procesado y almacenado en función
de la programación que tenemos en nuestro cerebro, y en base a esa programación
le otorgamos un significado.
Cuando nos encontramos en una situación
que guarda semejanza con otras previamente vividas, nuestro cerebro compara los
datos que estamos recibiendo en ese momento con los almacenados en nuestra
memoria de las situaciones anteriores, y la reacción que tendremos en el
presente estará en función del significado que habíamos otorgado a dichos datos
con anterioridad.
Por ejemplo, si de niño tu profesor te
hacía pasar un mal rato cada vez que te sacaba a la pizarra y tus compañeros se
reían de ti, terminaste por asociar hablar en público con una situación
angustiosa y por tanto, se convirtió en algo a evitar. Así si, aún pasados unos
años desde el incidente escolar, alguien te invita a dar una conferencia, es
posible que o bien lo rechaces y por tanto hayas creado una fobia, o bien lo
afrontes sufriendo previamente el pánico que te provoca enfrentarte a hablar
delante de la audiencia, a pesar de que en ti ya no quede nada del niño de
entonces o ni siquiera recuerdes el nombre del profesor aquél, y puede incluso
que habiendo olvidado de forma consciente aquel suceso. Pero tu inconsciente no
olvida el programa que un día se grabó en tu mente: “Hablar en público es
peligroso”.
Pero eso se puede cambiar con
PNL: este instrumento nos permite no sólo convertirnos en aquel que podríamos
ser si aprovecháramos al máximo nuestras capacidades, sino en aquel que
deseamos ser reinterpretando la información que nos viene del exterior, es
decir, dándole un significado diferente a determinados sucesos que nos han
venido marcando poderosamente a lo largo de nuestra existencia. La PNL trabaja
con la experiencia sensorial específica almacenada en el cerebro, y para
trabajar con ella es preciso averiguar la estructura y las condiciones en las
que se procesó y almacenó dicha experiencia. A partir de ese conocimiento,
podremos modificar su influencia sobre nosotros para facilitarnos el conseguir
nuestros objetivos.
La terapia efectiva de PNL implica
cambio
La realidad como tal no existe. Cada
persona tiene su propia realidad, es decir, los seres humanos conocemos la
realidad a través de la interpretación que cada uno hacemos de ella. A lo largo
de la historia de la humanidad son muchos los pensadores que han hecho
referencia a la diferencia indudable entre el mundo, y nuestra experiencia de
él. Desde el ilustre filósofo griego Zenón hasta un eminente pensador alemán
como Schopenhauer y muchos otros cerebros privilegiados a lo largo de la
historia del pensamiento, han insistido en que los seres humanos no actuamos
directamente en el mundo, sino en la representación que creamos de él cada uno
de nosotros, y esa representación personal determinará nuestro modo de percibir
la realidad y las opciones que podremos tener a nuestra disposición.
En función de nuestras propias vivencias,
del lugar en el que nos ha tocado nacer, de la familia que nos corresponde, del
comportamiento de la gente que nos rodea, y en general de las experiencias que
afrontemos…, sacamos nuestras propias conclusiones acerca de cómo es el mundo
exterior, es decir, nos creamos un MAPA de la realidad que será diferente para
cada persona. Dicho MAPA constituirá nuestra guía para movernos por
la vida y de una forma absoluta condicionará nuestro comportamiento habitual,
configurando nuestra vida y nuestras relaciones.
La Programación Neurolingüística (PNL)
a través de sus técnicas y herramientas nos permite conocer
nuestro MAPA y el de los demás para así poderlo modificar e incluso
ampliar, con el fin de alcanzar los objetivos que nos propongamos. Una terapia
efectiva implica de algún modo, un cambio en la forma en la que la persona
representa su experiencia del mundo.
Metodología de la PNL: el proceso de
modelado
La metodología de la PNL
es modelar (modelling). El modelling o modelado consiste en
encontrar los componentes esenciales de la conducta que se intenta reproducir,
para conseguir un resultado equivalente.
El Modelado es el proceso que permite
recrear comportamientos exitosos. Es un proceso que consta de dos fases:
La primera consiste en estudiar
detenidamente las actitudes y comportamientos del sujeto a modelar, para
averiguar cómo hace lo que hace de forma excelente.
La segunda consiste en transmitir
de forma clara y comprensible las conclusiones extraídas de dicha observación,
de modo que otras personas que no hayan participado en la observación sean
capaces, a partir del modelo creado, de reproducir el comportamiento original
que se desea aprender, y obtener unos resultados similares de eficacia.
Para poder modelar de forma
eficaz, son imprescindibles una serie de destrezas específicas, como son:
Agudeza sensorial: es preciso
contar con los sentidos en disposición de apreciar cualquier elemento por
insignificante que parezca, es decir bien abiertos y entrenados para captar la
información que nos transmita el sujeto a modelar.
Habilidades verbales y no
verbales para obtener información de alta calidad. La PNL se basa en
buscar más el “cómo” que el “por qué”. La pregunta “por qué” va dirigida a
averiguar las causas que generaron el problema y por tanto orientan hacia el
problema; en cambio la pregunta “cómo” se enfoca hacia el modo en que se hace
algo y por tanto es generadora de cambios. Desde la perspectiva del “cómo”, una
cosa se hace de una forma, pero también sería posible hacerla de otra, por lo
cual es susceptible de ser modificada.
Una actitud especial que
implica tener curiosidad, situarse en un permanente estado de recursos, además
de pasión y compromiso con lo que se hace, así como una disposición de
flexibilidad hacia el cambio.
Esto se podría resumir en tres palabras
que definen el proceso de modelado: CURIOSIDAD, EXPERIMENTACIÓN y FLEXIBILIDAD.
Pues Bandler y Grinder después de mucho
tiempo de observación detallada y tras aprender a modelar a las personas
exitosas, lo extrapolaron a las personas que querían introducir un cambio en
sus vidas. Se centraron en descubrir el proceso por el que la persona con la
que querían trabajar, incorporó en un determinado momento la información que le
ocasionó una determinada visión de una situación, que fue lo que constituyó
posteriormente su problema, (por ejemplo: “nunca tendré éxito”, “no soy capaz
de hacer nada bien”). A partir de ahí se propusieron ayudarle a “desaprender”
lo que previamente habían grabado en su cerebro, e introducir en él un
“programa nuevo” que permitiera eliminar el antiguo automatismo de conducta o
pensamiento, y dirigirle en la dirección del objetivo que deseara conseguir.
Así, aunque la fundamentación de la PNL
no es actual, sí que su aplicación práctica está de actualidad en los últimos
tiempos, por lo que nos gustaría conocer tu opinión al respecto y todas las
aportaciones que queráis indicarnos.

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